¿Qué pasaría si tuvieras 6 años y pudieras evaluarte como la persona que eres hoy en día de adulto? ¿Acaso estarías conforme de ser quien eres?. Particularmente, creo que no, porque la naturaleza humana es tan extraña que no nos permite en la mayoría de los casos, saber qué realmente es lo que queremos, es obvio lo fácil que nos sale decir "no quiero ser de ese modo" o "no me gusta esto o aquello" pero, eso no quiere decir que sabemos lo que queremos, solamente que sabemos lo que no queremos. Para ilustrar un poco la idea, me permitiré citar algún ejemplo, como el niño que tiene talento para la pintura y que nunca quiso ser como su padre que era contador, pero termina siendo contador. Pues, cuando no se sabe lo que se quiere, lo que se trata de evitar siempre es lo que se tiene.
Es cierto, que los humanos somos demasiado absurdos no sabiendo lo que queremos, ya que hasta mi perro sabe lo que quiere, (comer, dormir, y tener aventuras nuevas a diario). Pero los humanos somos más complejos, porque vivimos para no vivir. Así que, sólo dependemos de las circunstancias y los momentos, para tomar lo mejor que podamos en cada oportunidad.
Además, aparentemente cada vida y cada destino son muy efímeros, tanto que facilmente lo que ocurrió, pudo nunca haber sido. Me refiero, a ese montón de coincidencias que se juntan momento tras momento para crear la realidad en la cuál vivimos y nos tomamos tan en serio. Son las llamadas coincidencias el alimenta de nuestro espíritu, nuestra inteligencia y nuestro cuerpo físico. Si pudiéramos apreciarnos como si tuviéramos 6 años podríamos valorar ese algo que está dentro de nosotros (espíritu) y dejar a un lado a los demás y la tramoya de complicaciones que implica estar vivo, ya que al fin y al cabo todo esto es prestado y como diría el saber popular, "a nadie se le prometió un mañana".
Si mi yo de 6 años hablara con mi yo actual de 23 años, me aconsejaría vivir como quiero vivir, si quiero ser libre.
Es cierto, que los humanos somos demasiado absurdos no sabiendo lo que queremos, ya que hasta mi perro sabe lo que quiere, (comer, dormir, y tener aventuras nuevas a diario). Pero los humanos somos más complejos, porque vivimos para no vivir. Así que, sólo dependemos de las circunstancias y los momentos, para tomar lo mejor que podamos en cada oportunidad.
Además, aparentemente cada vida y cada destino son muy efímeros, tanto que facilmente lo que ocurrió, pudo nunca haber sido. Me refiero, a ese montón de coincidencias que se juntan momento tras momento para crear la realidad en la cuál vivimos y nos tomamos tan en serio. Son las llamadas coincidencias el alimenta de nuestro espíritu, nuestra inteligencia y nuestro cuerpo físico. Si pudiéramos apreciarnos como si tuviéramos 6 años podríamos valorar ese algo que está dentro de nosotros (espíritu) y dejar a un lado a los demás y la tramoya de complicaciones que implica estar vivo, ya que al fin y al cabo todo esto es prestado y como diría el saber popular, "a nadie se le prometió un mañana".
Si mi yo de 6 años hablara con mi yo actual de 23 años, me aconsejaría vivir como quiero vivir, si quiero ser libre.


0 Comentarios:
Publicar un comentario